El espejismo de “resolver” el tema de la coca


| Por: Gearóid Ó Loingsigh |

 

Desde tiempo atrás sucesivos gobiernos de Colombia hablan de resolver el tema de los cultivos ilícitos y las drogas y cada uno promete cumplir con la tarea y saca su As de la manga, su bala mágica que mata al monstruo como las balas de plata en las películas de terror. Pero como en esas películas el monstruo no es como aparece y las propiedades mágicas de la bala de plata son un cuento folclórico.

 

El problema reside, en parte, en cómo definen el problema. El campesino, dicen, cultiva coca porque es pobre, la coca es un cultivo rentable y por lo tanto se requiere otro cultivo rentable como alternativa. El campesino simplemente se equivocó de cultivo y es pobre por esa misma razón. Obvian por completo la apertura económica que destruyó el campo colombiano. Incluso la primera versión, en inglés, del proyecto contrainsurgente y anti-narcótico de los EE.UU. conocido oficialmente como Plan Colombia reconoció que en los noventa perdieron 700.000 hectáreas de tierras agrícolas debido a la apertura económica.[1]

 

El mismo proyecto propuso ante el colapso del campo y la producción de alimentos que los campesinos se especializaran en cultivos exóticos para los mercados norteamericanos y europeos. Entre los productos a destacar se encontraban el café, la palma africana, y el cacao. Aunque valga resaltar que antes del Plan Colombia, el gobierno de Samper (1994-98) propuso lo mismo. Nada es original, las propuestas de los distintos gobiernos son casi idénticas, un copie y pegue. Todos plagian a todos, el plagio es la base de toda política frente al campo y las drogas, no importa el gobierno, bien sea el de Uribe o de Petro. Todos plagian: toca convencer u obligar al campesino a cambiar de cultivo sin referencia al libre comercio y el dominio de un puñado de empresas de la cadena de producción de alimentos.

 

Se apuntan a un número reducido de cultivos que ya están muy extendidos en el campo colombiano, como el café y el cacao. En 2001, cosecharon 675.342 hectáreas de café, produciendo 637.140 toneladas métricas. En 2024 eso aumentó a 837.685 hectáreas con 839.846 tm. Llegó a su punto máximo en 2017 con 903.950 hectáreas y una producción de 851.640 tm. En el caso del cacao la mejora fue mucho más dramática y aumentó de 83.138 hectáreas a 197.709 hectáreas con el correspondiente aumento en producción de 36.731 tm a 67.678 tm.[2]

 

A pesar de eso, los cultivos de coca y la producción de cocaína también aumentaron de forma dramática. Es decir que esos cultivos y ese modelo de resolver el problema de la coca no funcionó. A pesar de eso, todos los gobiernos hablan igual a la hora de proponer una solución. Petro a lo largo de su gobierno habló de promover la agroindustria, como si él fuera el primero en pensarlo. En la campaña electoral Iván Cepeda tomó el relevo y reconoció el impacto de las medidas neoliberales en el campo y aún, afirmó que quieren “fortalecer la producción nacional, industrializar el campo, exportar alimentos con valor agregado y generar riqueza para la nación y para las comunidades rurales.”[3]

 

Recuperaremos cadenas como las del algodón, la yuca, el cacao, el café y el maíz, articulando producción, transformación industrial y comercialización con valor agregado en las regiones. No se trata de regresar al pasado, sino de construir una nueva prosperidad rural basada en la modernización productiva, la generación de empleo, la industrialización del campo y la justicia económica para las comunidades campesinas y rurales.

 

Planificaremos siembras según vocación territorial, disponibilidad de agua, calendarios productivos, soporte técnico, sanidad e inocuidad. Protegeremos la producción nacional frente al contrabando, las importaciones innecesarias y prácticas comerciales que destruyen capacidades internas.[4] 

 

Suena bonito. Pero la propuesta es muy parecida a la Apuesta Exportadora de Colombia 2006-2020 del criminal y ministro de agricultura de Uribe, Andrés Felipe Arias.[5] Todos hablan de esa frase “valor agregado” sin explicar lo que significa en la práctica y cómo lo van a hacer. Por ejemplo, en el caso del café, se agrega valor a la hora de tostar, moler y empacar.Salvo algunos cafés especiales, que las multinacionales también están comprando, el café es tostado y empacado en Europa y los EE.UU. ¿Qué piensan hacer?  ¿Tostarlo todo en Colombia y exportarlo?

 

La venta de granos de café sumó unos 52.000 millones de dólares en 2025 y Europa dominó el mercado.[6] La industria atraviesa la concentración de la venta de café verde en pocas manos. ¿Cómo proponen enfrentar a toda una industria?  La industria del café verde es rentable en parte por el volumen de materia que se mueve. No van a aceptar un entrometido en el mercado y las empresas multinacionales y los países consumidores tampoco van a permitir una masiva importación de café tostado para hacer competencia con sus multinacionales. Starbucks tiene ingresos por encima de USD 30.000 millones por año y Nestlé tiene ventas de café por encima de USD 25.000 millones. Tumban gobiernos por menos.

 

Todos los gobiernos han apoyado al cultivo de café y el mercado tal como existe. Realmente no hace falta recuperar el café, ni el cacao. Viven sus mejores momentos en cuánto a la extensión del cultivo. No es así con el algodón. Existen apenas 13.000 hectáreas en la actualidad comparadas con las 350.000 a 400.000 que existían en los años 70. Entró en crisis en los 70, dio algunas muestras de recuperación en los 80 antes de entrar en su declive definitivo luego de la apertura económica del presidente Gaviria (1990-94). La competencia internacional y el impacto de los tratados de libre comercio pusieron en aprietos a los cultivadores. Cepeda menciona las medidas neoliberales, pero no nos dice cuáles son y que piensa hacer respecto a ellas. Por ejemplo, el uso de semillas certificados ya es un mandato. El campesino que busca crédito tiene que usar esas semillas. No puede usar las mismas semillas que recoge del cultivo o semillas tradicionales etc. En la práctica muchos campesinos tienen que comprar esas semillas, productos de empresas multinacionales. Es política estatal desde hace tiempo y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y la Asociación Colombiana de Semillas (Acosemillas) hacen campaña a favor de su uso hablando de ellas como semillas autorizadas. La frase no es fortuita. Ahora en el nuevo gobierno de De la Espriella se propuso que se le exigiera factura electrónica de compra antes de conceder créditos y otros beneficios como los subsidios.[7]

 

Las propuestas de Cepeda no rompen con el poder en el campo y él fue explícito en eso: “Esta apuesta se desarrollará también de la mano de la industria agroalimentaria ya existente en el campo colombiano, apoyándola e integrándose a la transformación productiva nacional.”[8] Es decir, los mismos centros de acopio y distribución, y estructuras de poder en el campo. Propone integrar al campesino más aún en el agro-negocio ya existente. Dice que fortalecerá la producción según las zonas, los cultivos aptos en cada uno etc. La misma propuesta de Felipe Arias como mencionamos antes.

 

De La Espriella por su parte retoma el tema del cacao y promete expandir el cultivo más y dar apoyo al sector. Afirma que logró un acuerdo con Fedecacao “que contempla la siembra de 50.000 hectáreas de cacao en zonas donde actualmente existen cultivos de uso ilícito.”[9] Lo mismo de antes. El plagio de siempre, aunque sin duda él piensa profundizar los cambios en el campo y fortalecer más aún el poder de la burguesía agrícola.

 

Las propuestas para el campo y para resolver el tema de la coca siempre son plagios, unos de los otros con leves variaciones y un trasfondo intocable: el dominio del gran capital nacional e internacional sobre la producción de alimentos. El campo, sin embargo, requiere otra solución. Requiere una ruptura con el pasado y con el poder existente en el campo.  Requiere una propuesta de los campesinos. Lastimosamente las organizaciones campesinas, con frecuencia, repiten sus propias variaciones del plagio.

 

No se puede deshacer todo el daño hecho por el neoliberalismo de un día para el otro, y menos cuando ni nombran el neoliberalismo y el capitalismo. Todos los gobiernos buscan garantizar que el modelo neoliberal y las empresas beneficiarias en el campo sigan en pie. El campesino es pobre precisamente por culpa del capitalismo y el actual modelo neoliberal. Se puede esquivar el debate, pero una y otra vez el campesinado choca con la realidad económica. Bajo el capitalismo su suerte es desaparecer y convertirse en obreros rurales tal como ocurrió en Europa y los EE.UU. Las propuestas de Samper, Uribe, Petro y Cepeda de promover el agro-negocio es una propuesta para acabar con el campesino. Aprovechan los cultivos de coca para empujar al campesinado hacia las garras de su enemigo: la empresa multinacional de alimentos.  Mientras tanto, no se resuelve el problema de la coca porque es un problema menor para los capitalistas.




[1] Plan Colombia (1999) Plan For Peace, Prosperity, And The Strengthening Of The State. P.9

[2] Cifras tomadas del FAOSTAT.

[3] Cepeda, I. y Quilcué, A. (2026) Tres revoluciones para hacer de Colombia una potencia mundial de la vida. pp71 & 72 https://www.lasillavacia.com/wp-content/uploads/2026/06/plan-de-gobierno-2026-2030.pdf

[4] Ibíd., p.74

[5]Min Agricultura (2006) Apuesta Exportadora de Colombia 2006-2020. https://www.academia.edu/175642883/Apuesta_Exportadora_de_Colombia_2006_2020_Docuemnto_Completo

[6] Fortune (07/09/2026) Coffee Beans Market Size. https://www.fortunebusinessinsights.com/coffee-bean-market-111087

[7] El Tiempo (29/09/2026) Acosemillas propone exigir factura de compra para acceder a créditos y subsidios del campo. María Alejandra Moreno Flórez. https://www.eltiempo.com/economia/acosemillas-propone-exigir-factura-de-compra-para-acceder-a-creditos-y-subsidios-del-campo-3589898

[8] Cepeda, I. y Quilcué, A. (2026) op. cit. p.73

[9] La Razón (17/07/2026) Gobierno electo acuerda con Fedecacao un plan para sembrar 50.000 hectáreas de cacao. https://larazon.co/gobierno-electo-acuerda-con-fedecacao-un-plan-para-sembrar-50-000-hectareas-de-cacao/


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