| Por: Carlos Rojas |
Ya está en salas de cine de Ibagué la peli de terror Winnie the Pooh, miel y sangre, la película promete pues es una relectura del clásico libro desde el terror.
Siempre es miel para las abejas cinéfilas la relectura de clásicos desde la mirada del porno, la tragedia y el chisme, pero justo mientras veía la peli, me pasaron un teléfono para ver a un Winni de Pooh real correr y darle un coscorrón a Cataño en una relectura del odio, la miel y las ganas que le tenemos a Cataño en estas tierras del Tolima
Cataño llego al Tolima rescatado, ya nadie lo quería por su adicción a las drogas y se fue igual, sin que nadie lo quisiera pues en la final del futbol colombiano tomo el balón para cobrar un penalti, le aviso al portero para donde iba la pelota y perdimos la final en la peor peli de terror vista en el estadio Manuel Murillo Toro.
Hasta ahí normal pero el subnormal para completar le metió un patadon al portero que le atajo el penalti, haciendo que el árbitro lo expulsara y dejara al Tolima, el mejor equipo de Colombia sin la miel de una estrella más, el grito de terror de Cataño maricon se escuchó por todo el estadio y aun retumba en los bares y en las fiestas de cumple años de Ibagué.
Para que no volviéramos a Cataño miel, mierda y sangre, los dueños del equipo lo intercambiaron por un jugador de millonarios, regalado era barato, los de malonarios son famosos porque hasta regalado a una loca preñada reciben.
Así que Cataño empaco sus maletas y su amor por Medellín y antes que el pueblo tolimense hiciera justicia y lo volviera miel y sangre, ya era presentado en Bogotá como la gran contracción, uno tiene que andar muy mal para recibir a un fracasado con los brazos abiertos.
Al fin se dio el soñado partido entre Tolima y malonarios, el estadio se llenó por el placer de ir a gritar Cataño maricón y todos disfrutamos del circo romano de ver a los jugadores del Tolima preñando a Cataño a punta de patadas con la complacencia del árbitro, se hacía justicia en medio del coro de Cataño maricon.
Un hombre se mide por cambiar la historia y en mi caso que lo tengo chiquito de lo único que me siento orgulloso es de haber sacado a una mujer de la calle del Opus, y haber vuelto lechona a una hincha de malonarios, torcer el destino es cool, pero el tiro me salió por el Cataño.
Como buen idiota deje de comer para regalarle la camiseta del Tolima y ella juro amor eterno por el cine y el equipo de Ibagué, sin plata para la boleta de futbol por habérmela gastado en la rehabilitada de la ex barra brava de millonarios tocaba ver el partido por tv, uno se regala y se deja preñar por un beso y una ilusión.
El amor me duro lo que dura un cafecito y con la camiseta puesta ella se fue, así que en el momento del partido estaba yo depre frente a la pantalla de cine llorando y viendo Winnie the Pooh: Blood and Honey cuándo uno de los vecinos de butuca me mostro el video de un Winnie the Pooh de carne y hueso correr por todo el estadio a zamparle un coscorrón al que nos robó una estrella más.
La primera señal de que la peli no anda es el teléfono, a la mitad de la peli todos intercambian videos de la cancha, es tan mala la peli que al final solo se hablaba del Winnie the Pooh real porque el de la película no me asusto a nadie, ni a mí que tiemblo con un beso de la primera que pasa.
Así que la miel y la sangre se vio en el estadio, las gallinas lloraban por falta de garantías y se retiraron porque en un país donde a nadie se le garantiza la vida, el trabajo y la salud, estos tipos que ganan más de 100 veces lo que se gana un obrero colombiano se sentían con falta de garantías.
Y es verdad hay falta de garantía, la noble revista del Salmon Ahumado y este su humilde critico cinematográfico quieren denunciar públicamente la falta de garantías pues el jugador de malonarios nunca fue arrestado y mostrado en los calabozos de la fiscalía luego de golpear a un aficionado.
También hay falta de garantías pues mientras a un tipo que gana cien millones mensuales no se le impone una multa por agredir a un aficionado al futbol, al Winnie the Pooh de carne y hueso le meten una multa que saben que nunca podrá pagar, así es la falta de garantías en este país.
También hay falta de garantías pues ninguno de los jugadores del Tolima salió a garantizar la vida del hincha de su equipo, a protegerlo de las patadas del contrario enemigo, a protegerlo del que le quito una estrella y el pase a loa copa libertadores, y ni se diga de la tribuna que dejo solo al Winnie the Pooh de carne y hueso.
El Winnie the Pooh del cine es tan malo como Cataño, la animación de los primeros minutos es alucinante, pero de ahí en adelante la peli es igual de aburrida a estar toda una tarde esperando un partido de futbol que nunca comenzó, pero me dio la alegría de la ver la miel y la sangre de la venganza en la que se robó mi corazón, mi camiseta y no pudo ver el partido.
Seguimos recolectando firmas para bautizar el estadio Alejandro Montenegro, al menos nació aquí y es de aquí, y tuvo las huevas para hacer lo que los demás gritan y nadie hace, tuvo las pelotas de Manuel Murillo Toro, del General Melo, del indio Manuel Quintín Lame, de Pedro Narváez, del Monito de Icononzo y de los Héroes tolimenses de Marquetalia.

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