“The boys”, una serie de televisión con retadoras apuestas de manipulación


| Por: Alexander Martínez Rivillas* |

 

“The boys” es una serie de Amazon (2109-2022). Compuesta en cuatro temporadas al menos, me parece digna de análisis, en medio de las dificultades que ello me podría implicar. Se basa, como otras series de televisión, en un cómic, esta vez el del homónimo de Garth Ennis y Darick Robertson. La serie es un despliegue de imágenes de la maldad y del cinismo que cubre casi todo el continuo de sus expresiones posibles, no solo en personajes ideales, sino también reales. Los superhéroes no solo son anti superhéroes, también son cuasi superhéroes, un tanto del lado positivo, un tanto del lado villano, según sea el caso. Pero las posibilidades no se agotan aquí. Los “supervillanos” son identificados como “superterroristas”, y fueron engendrados por un superhéroe (el más fuerte) para justificar la ampliación de su dominio o control sobre el mundo. De hecho, el mundo ya estaba bajo control gracias a un puñado de superhéroes. Pero, aun así, la infinita potencia de resolver cualquier maldad humana, solo podía conjurarse o sofocarse con la creación de “supermalos” para que los “superbuenos” pudieran desbordar su aburrida vida de pequeñas salvaciones terrenales.

 

Los superterroristas parecen ser pasivos defensores de las incursiones imperiales de los EEUU sobre las “naciones musulmanas” o “rebeldes” en general, lo que desata la acción vengadora de los superhéroes en defensa de una nación blanca y superior, como en varios momentos refiere el “patriota”, el líder de estos superbuenos. Durante el desarrollo de la serie, algunos supervillanos empiezan a ser caracterizados como los verdaderos y puros superhéroes, o sea, los representantes de cierto espíritu del bien supremo que justificaría cualquier buen héroe con superpoderes. Progresivamente, la mayoría de los superhéroes van transitando hacia la villanía absoluta, pues, a la sombra, practicaron las maldades más atroces.

 

Mientras todo lo anterior sucede, hay una corporación global que se valora infinitamente en el mercado de acciones por todo el mercadeo del “bien” que han logrado propagar por el planeta, empleando a los superhéroes o sus imágenes en toda suerte de baratijas, de mercadeos en redes, de series de televisión, de pornografía, de discursos patrioteros, etcétera. Otro elemento de fondo es la inundación de iglesias protestantes estadounidenses, y la invocación de dios como el dador de los héroes supremos, los cuales fueron llamados desde su nacimiento a cuidar la obra divina. Otra constante es una cuidadosa narrativa racista y supremacista religiosa, que se remonta a una vieja relación de un superpoderoso con el nazismo, en plena hibridación con el nacionalismo blanco gringo. Lo anterior es sazonado con la perspectiva ecologista, el feminismo y el polimorfismo del género y la sexualidad, haciendo aparecer a los superhéroes como enternecidos defensores de estas luchas enseñando con el ejemplo, claro está. La narrativa acerca del género y la sexualidad hacen multiplicar el valor de las acciones, y la gente más liberal del planeta enloquece por la amplitud de miras de sus superhéroes. El cuarto elemento importante es el entrecruzamiento de los más diversos cinismos o engaños: todos los superhéroes, en menor grado los supervillanos, hacen agudas declaraciones sobre los valores republicanos, las libertades sexuales y de género, la paz mundial, la defensa de la verdad y de la vida piadosa, el imperativo antirracista, la condena de la corrupción política, etcétera. Todos son un dechado de virtudes y así aparecen ante las cámaras.

 

Sin embargo, solo se trata de una puesta en escena orquestada por la corporación global, que es la verdadera propietaria de los superhéroes y de la mayoría de los supervillanos. Otro elemento de fondo es un pequeño grupo de mortales, que no cuentan con ningún poder superhumano, y que han sufrido los desmanes de los superbuenos y de los supermalos. Este grupo de mortales se dedican a perseguir a los superpoderosos para reestablecer el orden previo. ¿Cuál orden? El orden de todos contra todos, o de todos con todos, pero en el siempre “bienhechor” régimen del liberalismo y capitalismo verdaderos. Este grupo, supuestamente, es la fuerza que entraría a reequilibrar el orden republicano global, solo de la mano de los buenos tribunales, de los congresistas incorruptibles y de la gente simpática que los apoya. Ciertamente (lo que no se percibe con claridad en la serie, dado que maliciosamente se esconde), estos mortales y aparentemente buenos representan otra cosa en realidad: son la base generatriz de la maldad hipertrofiada que ahora tratan de corregir, son la causa de la engañifa de las libertades y de la maquina republicana que dio soporte al capitalismo y a todas las injusticias conexas. Los verdaderamente buenos son precisamente los que añoran y defienden las corporaciones globales, el infinito gozo del consumismo, la democracia electoral, los privilegios de los supuestamente “hechos a sí mismos”, etcétera.

 

La serie se “muerde la cola”, por supuesto. Se expone en Amazon como un discurso posmoderno de la imposibilidad de fundamentos últimos y la tenaz defensa de los verdaderos valores liberales y republicanos, pero vendiendo la idea conveniente de que el último valor defensable es precisamente el de no hacer nada por cambiar algo en realidad. La actividad agonística de los buenos reside al final en seguir vendiendo sus propias ideologías conservadoras y los estilos de vida capitalistas de hoy. Lo que deberá hacerse sin recurrir a ese viejo truco de introducir supermanipuladores de la estabilidad mundial, o sea, a los sediciosos musulmanes o rebeldes de cualquier ideología, dibujados indistintamente como terroristas. Claro, excluyendo a los supervillanos que luego aparecen como buenos, que siempre son una buena estratagema moral (sacando de la oscuridad a esos puros y virtuosos) para ocultar el verdadero deseo de los héroes buenos, esto es, dejar que todo fluya igual en el mundo.          

 

* Profesor asociado de la Universidad del Tolima

 

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